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El imperativo de la utilización: cómo los depósitos compartidos y la recarga flexible impulsarán la transición hacia los camiones eléctricos

El sector del transporte comercial ha superado el punto de no retorno. Ya no se debate si los camiones pesados eléctricos son viables; estos ya están saliendo de las líneas de producción y circulando por las autopistas europeas en cifras récord. Sin embargo, a medida que la disponibilidad de vehículos va madurando, el principal cuello de botella de la transición se ha desplazado directamente al terreno: la infraestructura de recarga. Para mantener el impulso, los operadores de flotas y los responsables de compras (CPO) deben equilibrar los ambiciosos objetivos de electrificación a largo plazo con estrategias operativas inmediatas y altamente flexibles.

El impulso del mercado choca con los cuellos de botella de la infraestructura

Las últimas cifras de mercado correspondientes al primer semestre de 2026 presentan un panorama convincente, aunque complejo. A pesar de las continuas dificultades geopolíticas, el sector europeo de los vehículos industriales demostró una impresionante capacidad de resistencia. Las matriculaciones de camiones nuevos en la UE aumentaron un 9,8 %, hasta alcanzar casi las 172 000 unidades, impulsadas principalmente por un repunte del 11,1 % en los camiones pesados.

Es fundamental destacar que la adopción de tecnologías de cero emisiones se está acelerando. Las matriculaciones de camiones recargables crecieron un 47,7 % en el primer semestre de 2026, alcanzando una cuota de mercado del 4,8 %. Esta expansión se concentra en gran medida en tres mercados —Alemania (+88,5 %), los Países Bajos (+44,5 %) y Francia (+43,7 %)—, que representan el 74 % de todas las matriculaciones de camiones eléctricos en la UE.

Si bien estas cifras demuestran que los operadores de flotas están preparados para la electrificación, la adopción generalizada en el mercado sigue sin alcanzar la trayectoria exigida por los objetivos climáticos. La principal limitación ya no es la tecnología de los vehículos, sino las condiciones que la hacen posible —concretamente, la rapidez y la accesibilidad de la infraestructura de recarga—.

La paradoja de las subvenciones: alta demanda, bloqueos burocráticos

Los argumentos económicos a favor de los camiones eléctricos son más sólidos que nunca. El aumento de los precios del gasóleo y las exenciones favorables en los peajes para los vehículos de cero emisiones en los principales corredores de tránsito están haciendo que el coste total de propiedad (TCO) se acerque a la paridad más rápido de lo previsto. Para un sector con márgenes reducidos como el de la logística, este ahorro operativo supone una transformación.

Sin embargo, el sector se enfrenta actualmente a una clara «paradoja de las subvenciones». Si bien las ayudas públicas son fundamentales para compensar los gastos de capital iniciales, su puesta en marcha administrativa suele paralizar, sin quererlo, la actividad del mercado.

Recientemente se ha podido observar un claro ejemplo de esta dinámica en Alemania. El Ministerio Federal de Transporte alemán lanzó tres importantes convocatorias de financiación por un importe total de unos 300 millones de euros, que forman parte de una iniciativa más amplia de cuatro años de duración, dotada con 1.000 millones de euros, destinada a la recarga de vehículos. La respuesta del mercado fue abrumadora, lo que puso de manifiesto un enorme interés subyacente. Las tres convocatorias registraron una demanda muy superior a la oferta.

Si bien esto demuestra que las empresas de transporte demandan activamente la electrificación, también pone de relieve el inconveniente de la dependencia de las subvenciones. Muchos operadores se encuentran ahora en una situación de incertidumbre, lo que retrasa el desarrollo de las instalaciones, ya que o bien esperan la notificación de la concesión de la subvención o, si se han quedado sin ella, la siguiente ronda de financiación. Para evitar paralizar el progreso operativo, las empresas de transporte no pueden permitirse depender exclusivamente de las ayudas públicas; deben diseñar modelos de negocio que sean viables desde el punto de vista financiero por sí mismos.

La recarga compartida en las cocheras y la necesidad imperiosa de aprovechar al máximo los recursos

Es fundamental construir redes de recarga en autopistas que sean completas y de acceso público, pero llevará tiempo alcanzar la plena cobertura. Mientras tanto, la recarga en depósitos privados y semiprivados debe constituir la columna vertebral del transporte pesado eléctrico, con el apoyo de los operadores de transporte (CPO), que también deben adoptar la recarga pública de camiones.

En conjunto, las estaciones de recarga privadas y los puntos de recarga públicos para camiones eléctricos pueden conectarse para formar una red que abarque toda la región. Lograr esto es más que una necesidad para facilitar la transición hacia los camiones eléctricos; resulta económicamente beneficioso para los operadores cuando utilizan una infraestructura de recarga flexible y con un alto grado de utilización.

En lo que respecta a la infraestructura de los depósitos, la utilización de las instalaciones es el único indicador clave que determina el retorno de la inversión. Un centro de recarga de alta potencia que permanece inactivo durante la noche o en los turnos logísticos fuera de las horas punta supone un capital inmovilizado. Para resolverlo, los operadores pioneros están transformando sus depósitos en centros multiusuario: recargan sus propias flotas al tiempo que ponen la capacidad excedente a disposición de empresas de transporte externas. Esta estrategia, sumada a los costes operativos ya de por sí más bajos de los depósitos en comparación con los puntos de recarga públicos, garantiza un bajo coste total de propiedad (TCO) para los propietarios de los depósitos.

Para aprovechar al máximo la capacidad de las instalaciones se requiere un hardware capaz de adaptarse a una composición de la flota en rápida evolución. En la actualidad, el sector busca soluciones provisionales que permitan suministrar mayor potencia, como la recarga CCS de «doble conector» (que utiliza dos conectores CCS2 simultáneamente en un mismo vehículo), un método que está ganando terreno en mercados como el de China.

Sin embargo, para lograr una verdadera eficiencia en los trayectos de larga distancia y en el transporte de carga pesada, el Sistema de Carga de Megavatios (MCS) sigue siendo la solución definitiva. Capaz de suministrar más de 1 MW de potencia a través de un único conector, el MCS permite que los camiones pesados se recarguen por completo durante las breves paradas de repostaje y los descansos obligatorios de los conductores, y ofrece ventajas con respecto al CCS, como la ubicación estandarizada de la toma de corriente en el vehículo.

El punto de inflexión para el MCS ya está siendo impulsado por dos avances transatlánticos, ya que los operadores estadounidenses se preparan para los corredores de megavatios de largo recorrido y los implementaciones pioneras en Europa demuestran cómo el MCS puede coexistir con los estándares actuales de CCS. El Kempower Mega Satellite Flex, que integra tanto MCS como CCS, es un claro ejemplo de ello, ya que ofrece a los operadores de flotas y a los CPO una solución sumamente flexible que garantiza un alto nivel de utilización de las instalaciones durante la transición hacia el MCS.

Hacer realidad la electrificación de las estaciones de servicio
En la estación de servicio de Alfredsson Transport, situada en Norrköping, su propietario, Erik Alfredsson, ha puesto en marcha una instalación diseñada para un doble uso: dar servicio a su propia flota y, al mismo tiempo, ofrecer una estación de recarga pública de megavatios para los transportistas externos que atraviesan Suecia. Gracias a varias Kempower Power Units que suman un total de 2,4 MW y a una arquitectura de recarga distribuida, la instalación llevó a cabo una de las primeras sesiones públicas de MCS del sector utilizando el protocolo de comunicación oficial de MCS.

Durante la sesión, la estación distribuyó dinámicamente la potencia entre dos camiones de forma simultánea, suministrando una potencia máxima de 728 kW (a 1.000 A) a un camión Scania equipado con Kempower MCS a través de un Kempower Mega Satellite, al tiempo que cargaba un segundo camión mediante CCS estándar, alcanzando una potencia combinada de 864 kW. Mediante un software de gestión inteligente (como ChargEye), los operadores pueden dar prioridad a los camiones de largo recorrido equipados con Kempower MCS para garantizar que se carguen por completo en descansos de 45 minutos sin denegar el servicio a los vehículos con CCS.

En lugar de esperar años a que se llevaran a cabo costosas mejoras en la red eléctrica, el depósito integró un sistema de almacenamiento de energía en baterías (BESS) Polarium de 1,2 MW y un parque fotovoltaico de 400 kWp. El software de gestión energética de Kempower coordina la red eléctrica, la energía solar y el BESS para reducir los costosos picos de demanda, maximizar el consumo local de energía verde e incluso participar en los mercados energéticos locales, lo que reduce los costes operativos al tiempo que genera nuevas fuentes de ingresos.

El camino a seguir

La transición hacia el transporte por carretera eléctrico está pasando de la fase inicial de pruebas a la expansión a escala comercial. Sin embargo, tal y como demuestran los datos del primer semestre de 2026 y los recientes cuellos de botella en la financiación, el éxito no estará del lado de quienes esperen pasivamente a que la infraestructura pública o las subvenciones gubernamentales resuelvan todos los obstáculos.

Los ganadores en esta próxima fase serán aquellos operadores que actúen con decisión, pero con flexibilidad: construyendo hoy una infraestructura escalable, optimizando el aprovechamiento de las instalaciones mediante modelos de acceso compartido e implantando sistemas de recarga preparados para el futuro que conecten a la perfección las demandas actuales de recarga de vehículos eléctricos con la próxima era de los megavatios.

Escrito por

Moritz Vornfeld

Responsable de flotas